Carbonero, sí, pero ¿qué es un carbonero?
Olentzero es un carbonero. Sí, pero ¿y eso qué es? Malos tiempos son los actuales para ver a un carbonero en acción y hasta para ver carbón. El gas, el gasóleo y la electricidad nos lo han quitado de las cocinas y de las estufas y calefacción y lo han relegado a algunas barbacoas campestres. Al paso que vamos a Olentzero habrá que reconvertirlo pro
El trabajo del carbonero comienza con la tala de un árbol, generalmente haya, roble o encina. Luego, parte los troncos con hacha o motosierra y los raja con unas cuñas golpeadas con mazas. Después de allanar el suelo de tierra sobre el que se ha de levantar la carbonera o «txondor», marca el contorno de la «plaza» para fijar la circunferencia en la que va a trabajar. En el centro de la misma, levanta la chimenea, de unos 30 centímetros de diámetro, formada por estacas verticales con palos entrecruzados en forma radial. Seguidamente, inicia la colocación de los troncos, inclinados y apoyados en torno a la chimenea.
Coloca la leña en dos o tres pisos de altura, con los troncos más gruesos y grandes en la base, los medianos en medio y los más pequeños en la parte superior, de forma que la carbonera se asemeja a un montículo circular o cónico. Recubre ese montículo con troncos de tamaño mediano y envuelve todo el conjunto en una espesa capa de hojas secas, musgo, helecho, etc., que a su vez, ha de quedar revestida por una capa de «idurie» o tierra fina quemada procedente de anteriores carboneras, que impedirá el paso de aire hacia el interior.
Por la boca de la chimenea, a la que accede por una escalera depositada sobre la falda de la «txondorra», el carbonero introduce madera menuda («betegarri» o «cisco»), unas brasas y, sobre éstas, más madera menuda. Cuando el fuego llega a la boca exterior, tapa la chimenea. Al ir cociéndose -que no quemándose- la leña, se reduce el volumen de la carbonera y el artesano descubre la chimenea y revuelve el interior con el «hurgonero» y golpea la parte superior con mazos para que se apelmace la madera; los huecos resultantes los llena con más «betegarri». Y tapa, de nuevo, la chimenea.
Para conseguir una cocción lenta, con un palo largo abre respiraderos en la parte alta de la carbonera. Cuando el humo que sale por ellos al exterior es de color azul denota que la madera de esa zona ya está carbonizada. Es el momento de abrir nuevos respiraderos más abajo, prosiguiendo con este proceso hasta el final de la cocción. Al final, se taponan todos los respiraderos para que el fuego se extinga por sí solo. Una producción de 200 sacos de 40 kilos de carbón necesita entre 10 y 15 días de cocción; para producir 400 sacos, algo más de veinte días.
Dicen por ahí que cuando uno se porta mal el regalo que recibe es carbón.¡Ya! ¡Con lo que cuesta producirlo...!




martes, 17 de febrero de 2009
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